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La protección jurídica de las marcas de color en España

Marcas de color Tiempo estimado de lectura: 7 minutos

En la nueva era del marketing es bien sabido que la psicología de los colores ha tomado gran protagonismo. El color importa, y vaya si lo hace. Asociamos los colores con emociones, sentimientos, situaciones… ¿productos? Las marcas de color han ido ganando terreno poco a poco a nivel europeo, pero en España todavía encuentran ciertos obstáculos a su registro.

1. Las marcas a nuestro alrededor

Hoy en día, ir a dar un paseo por cualquier calle céntrica de una gran ciudad implica estar inconscientemente bombardeados de información, información que no es otra cosa que publicidad. Vemos marcas casi constantemente, muchas de ellas las reconocemos por su propio nombre, pero otras muchas porque su presencia reiterada en nuestra vida diaria se ha vuelto tal que nuestro cerebro automáticamente identifica la marca sin necesidad de verla escrita. Todos reconoceríamos una botella de CocaCola, pese a que estuviera vacía y sin la etiqueta, y si nos hacen pensar en un Banco cuyo color corporativo sea el rojo, probablemente estemos pensando en el mismo. Esto último es interesante. ¿Constituye marca un color determinado? ¿Puede una empresa, llegado el momento, “monopolizar” un color y tener un derecho exclusivo sobre el mismo?

2. Legislación derogada

Las marcas no convencionales, y, en particular, las de color, han tenido un recorrido tortuoso en España y Europa en general. Con la ya derogada Ley de Marcas de 1988, entre las prohibiciones absolutas de registro de marca se encontraba “el color por sí solo”, y sólo se admitía su registro cuando estuviera delimitado por una forma determinada.

3. La reforma de la Ley de Marcas y la apertura a nuevas marcas no convencionales

Hoy en día, y con las últimas modificaciones de la Ley de Marcas 17/2001, que entraron en vigor el pasado 14 de enero de 2019, se prescinde del requisito de la representación gráfica que tradicionalmente se venía exigiendo para que la OEPM registrara una marca. Ahora se permite el acceso al registro de todo signo apropiado para distinguir los productos o servicios de una empresa de los de otra, siempre que puedan ser representados en el Registro de Marcas y de forma que permita a la Administración competente y al público en general determinar el objeto claro y preciso de la protección otorgada. Esto abría la puerta a registrar marcas de muy dificultosa representación gráfica, como las marcas en movimiento, las multimedia, las sonoras o los hologramas, pero, a pesar de que la Ley nada dice sobre la imposibilidad de registrar marcas olfativas o gustativas, todavía resulta prácticamente inalcanzable acceder al registro de las mismas.

4. Caso Louboutin y sus exclusivas suelas rojas

En lo que a marcas de color se refiere, a nivel comunitario, han sido un par de zapatos los que han ido allanando el camino para que los Tribunales europeos acepten la consideración de un color por sí solo como marca. A pesar de que ya han pasado 2 años desde la sentencia estimatoria, es importante tenerla en mente a la hora de reflexionar sobre la posibilidad de otorgar protección jurídica al color como marca.

Fue en 1992 cuando Christian Louboutin, creador de la lujosa firma de calzado que lleva su nombre, pintó de rojo la suela de unos zapatos con el esmalte de uñas de su asistenta, convirtiéndola así en su insignia personal que tantos millones de euros le generaría. Tal es la reputación que adquiere la famosa suela roja que en marzo de 2007 la solicita como marca ante la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos, adquiriendo el registro nº3,361,597 (“Red sole mark”).

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A partir de ahí comenzaría un largo recorrido para unos zapatos que han luchado en múltiples tribunales para ser reconocidos como un derecho exclusivo de su creador. En los Estados Unidos se enzarzó en una de las batallas legales más sonoras en el mundo de la moda frente a Yves Saint Laurent. El conflicto se originó después de que la segunda lanzara una colección Crucero con unos zapatos monocromáticos en color rojo, que, por supuesto, contaban con la suela del mismo color. El juez, en primera instancia, dio la razón a YSL por considerar que un color por sí solo no era suficiente para distinguir a una marca. Louboutin apeló y el Court of Appeals for the Second Circuit, en su Sentencia nº11-3303, de 5 de septiembre de 2012, finalmente consideró que la suela roja había adquirido distintividad sobrevenida y concluyó, por tanto, que la marca de color era válida.

Pero sus conflictos legales acababan de empezar. En Europa la validez del registro de su suela roja también ocasionó varias cuestiones prejudiciales al TJUE. El Tribunal tuvo dudas razonables sobre la interpretación de la normativa europea en el seno del Caso Louboutin v Van Haren. En este asunto, la firma holandesa Van Haren planteaba que la marca controvertida no era una marca de color sino una constituida por la forma del producto, y que, por tanto, y en virtud del art. 3.1 de la Directiva 2008/95/EC, (hoy derogada y sustituida por la Directiva 2015/2436), debía ser denegada. El abogado general Sr. Maciej Szpunar, en sus conclusiones del 6 de febrero de 2018, observaba que, si se concediera a Louboutin el derecho de marca pretendido, se le estaría concediendo un monopolio sobre una característica de uso de un producto, que supondría una ventaja desleal en el mercado contrario a las normas de la competencia.

Sin embargo, y para alivio de la firma francesa, el TJUE acabó resolviendo que la suela roja de Christian Louboutin es perfectamente registrable como marca en tanto que ha adquirido distintividad de manera sobrevenida y que la fijación en la suela no se entiende como forma de la marca en sí, sino simplemente como la ubicación concreta de la misma.

5. Otras marcas de color en Europa

No sólo el diseñador francés tuvo suerte en el ámbito europeo en su afán por proteger su marca de color. Actualmente son varias las empresas que pueden presumir de color en exclusiva. La americana Kraft (hoy Mondelez), titular de la conocida marca de chocolates “Milka”, consiguió en 2004 registrar el color lila característico de sus productos como marca (EUTM 31336). La petrolera BP también tiene reconocidos ante la EUIPO los colores verde y amarillo para productos de motor exclusivamente (EUTM 3757473). Curiosamente, Deere & Company, más conocida como John Deere, tiene registrados los mismos colores para distinguir máquinas de trabajo agrícolas (EUTM 63289). El Barcelona Club de Fútbol cuenta con la exclusividad de los colores azul y rojo que caracterizan al equipo blaugrana (EUTM 1526441), y la conocida marca Nivea también tiene reconocido su característico color azul como marca renombrada (EUTM 605576), (a Dove no le gusta esto). Las cortaplumas de Victorinox Swiss Army también tienen registrado el color granate (EUTM 2087005) y los colores marrón y negro pertenecen a Duracell (EUTM 8148934).

6. La jurisprudencia española

Sin embargo, los tribunales españoles han sido más reacios a la aceptación del color como marca. Sentencias como la STS 5725/2013, que enfrentó a Orange contra Jazztel, acabó dando la razón a Jazztel e inadmitiendo que el cuadrado naranja de Orange fuera considerada marca y, por tanto, de su uso exclusivo. El tribunal basó sus argumentos en la ausencia de carácter distintivo, y especialmente, en que el interés general se opone a restringir la disponibilidad de los colores a otros operadores del mercado.

Por su parte, la multinacional Hilti, especializada en comercializar productos para la construcción, quiso registrar ante la OEPM una marca consistente en un color rojo per se, pero la OEPM rechazó dicha inscripción por entender que el signo no cumplía la función de identificar el origen empresarial y carecía, por tanto, de capacidad distintiva. Ello llevó al Tribunal Supremo a dictar Sentencia 6213/2009, el 22 de octubre, llegando a la misma conclusión que en el Caso Orange: el color rojo es muy usual en el mercado y debe quedar abierto a su uso por todos los operadores económicos, y, además, no quedó acreditada la distintividad sobrevenida del color rojo usado por Hilti.

El color azul zafiro de las botellas de ginebra Bombay Sapphire tampoco tuvo suerte en los tribunales españoles (STS 1107/2014 de 11 de marzo). El Supremo consideró que no había prueba suficiente que demostrara que el color azul de las botellas transmitiera información sobre el origen empresarial del producto. El estudio llevado a cabo mostró que un elevado porcentaje de personas, consumidores de bebidas alcohólicas, no asociaban el color azul a una marca de ginebra.

7. Conclusiones

Por tanto, vemos que, a pesar de que la prohibición de registrar el color como signo ya desapareció de la legislación española, y de que reiterada jurisprudencia del TJUE sí ha aceptado en determinados casos que el consumidor pueda percibir el color como un signo identificativo de los productos o servicios de una firma, el color no deja de ser todavía una marca no convencional con muchos obstáculos para su registro en nuestro país. Han pasado 2 años desde la controvertida victoria de Louboutin en los tribunales europeos; esperemos que siente un verdadero precedente.

 

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Elena Almazán. La protección jurídica de las marcas de color en España [online]. Algoritmo Legal. 08/06/2020. https://www.algoritmolegal.com/propiedad-intelectual/la-proteccion-juridica-de-las-marcas-de-color-en-espana/. Consulta: [indicar la fecha en que has consultado el artículo]

 

Elena Almazán

Graduada en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad de Zaragoza, con Máster en Propiedad Intelectual, Industrial y Nuevas Tecnologías por la Universidad Autónoma de Madrid. Cursa el Máster de Acceso a la Abogacía en la UNIR y como parte de su formación actualmente colabora con Algoritmo Legal en asuntos relacionados con la propiedad industrial y el derecho de las nuevas tecnologías. Es una apasionada por las marcas y el derecho de autor, el fashion law, y las implicaciones de las nuevas tecnologías disruptivas en el sector legal.

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2 Respuestas

  1. Carlos Lluch dice:

    ¿Qué dirán de todo ello quienes sufren daltonismo?

    • Elena Almazán dice:

      Me imagino que verán la vida (y las marcas) con otro color. Aún así, seguirán encontrándose con los mismos obstáculos a la hora de registrar su signo de color en España.

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